¡Por el rey, por nuestro Señor y por Alfajarín!
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¡Por el rey, por nuestro Señor y por Alfajarín!
Conquista del Castillo
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Verano de 1131, después de la reconquista de Zaragoza en 1118 los pueblos del Reino musulmán de Zaragoza cayeron en manos de Alfonso I, rey de Aragón.  En Alfajarín, uno de esos pueblos, sus habitantes encabezados por su antiguo señor consiguieron recuperar su pueblo y castillo.  Era Almocabén y se convirtió en un auténtico rey, el último rey musulmán de Alfajarín.  Pero ese verano de 1131, el rey aragonés no estaba dispuesto a permitir que Alfajarín siguiese siendo musulmán y se dispuso para su reconquista presentándose con sus tropas ante la pequeña villa.


El rey Alfonso envió a un emisario a negociar una reunión con el rey Almocabén, se acordó que ésta se celebraría en las afueras del pueblo.  Al anochecer el rey Alfonso acompañado de sus hombres de confianza: Fortín Galíndez, noble; Lope, joven soldado y Miguel, un veterano que ya había luchado en Alfajarín. Guiado por dos soldados mulsumanes, se presentó en el lugar acordado.  Desde la Portaza llegó Almocabén acompañado de su guardia, Mansur que era jefe militar, Suhaila que era hija y varios esclavos.  Tras las presentaciones los reyes y sus acompañantes se dispusieron a dar cuenta de una rica cena que ofreció Almocabén.  Posteriormente hubo una negociación y Alfonso I ofreció la rendición sin batalla a Almocabén, pero ésta fue rechazada, retándose los reyes para una guerra irremediable.  Si “El Batallador” quería Alfajarín debía conquistarlo.


Durante esa cena y los bailes que se produjeron coincidieron el joven soldado Lope y Suhaila, la hija de Almocabén, era la princesa del pueblo criada con todo mimo con su padre y era lo que más quería junto a su pueblo.  Las miradas entre los dos fueron constantes y la joven citó al cristiano para encontrarse al día siguiente en el mercado al lado de la mezquita.


Despertó un nuevo día y Alfajarín se preparaba para recibir el ataque cristiano, pero Almocabén trató de dar normalidad y dejó que se celebrara el mercado.  Lope sabía de la dificultad para entrar en el pueblo y encontrarse con la joven princesa que le había cautivado el día anterior, para ello aprovecharía la confusión del primer ataque cristiano.  El rey Alfonso había preparado un primer ataque para comprobar las fuerzas musulmanas.  A primera hora sus tropas entraron en el pueblo y tras varias escaramuzas fueron rechazados por los defensores, volviendo a su campamento.  En una de esas escaramuzas Lope se coló entre las tropas enemigas y consiguió llegar al mercado vestido de vendedor.  Suhaila había bajado al mercado acompañada de su esclava Mairen y en un momento que despistó a los guardias consiguió encontrarse con Lope.  Allí los dos jóvenes se declararon su amor.  Mansur se percató de la escena y se acercó para detener al joven, pero en ese momento varios cristianos encabezados por Miguel irrumpieron en la plaza para sacar a Lope, el cual escapó, pero Miguel fue hecho prisionero por la guardia musulmana.


 
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