Paisajes de Aragón

En el Pirineo el paso de una a estación a otra está muy marcado, marca la vida de sus gentes y cada una de ellas tiene su propio color.  Todo lo contrario ocurre con un paisaje que tenemos a las puertas de Zaragoza, donde el tiempo parece haberse dormido y las estaciones se van sucediendo sin cambiar el color ocre de su paisaje. Por primavera  algunas manchas verdes despuntan, vano intento.

 

Fría tarde de febrero, el sol apenas logra calentar unos grados la tierra. Me dispongo a visitar los Aguarales de Valdemilaz en Valpalmas, un curioso paisaje geológico situado entre las localidades zaragozanas de Piedratajada y Valpalmas.

Me encuentro ante un paisaje semiárido, en el camino de acceso he dejado atrás alguna encina y enebro arbóreo, en las vaguadas más húmedas grandes tamarices indican la presencia de agua. Frente a mí las características lomas o muelas coronadas con rocas areniscas en difícil equilibrio que asoman entre coscojas, abajo la cebada apenas apunta en los campos de labor y en los badíos crecen romeros, pronto en flor, y restos secos de esparto. El silencio es el dueño del lugar, apenas roto por los lejanos sonidos de las esquilas de un ganado ovino.

Dos carteles explicativos dan la bienvenida, gracias a ellos se puede llegar a entender el extraño fenómeno geológico (piping lo llaman) de los aguarales.  Me imagino que estoy pisando lo que un día fue fondo marino, con el paso de los siglos las aguas se retiraron aflorando zonas, ricas en sales, donde se sedimentaban las arcillas y arenas arrastradas por el agua de las lomas cercanas.

El terreno se cubrió de vegetación evitando la erosión del mismo, pero un cambio reciente en la vegetación, como pudo ser por la sobreexplotación del carrascal, del pastoreo o por los incendios, favoreció que los sedimentos de sales y areniscas se humedecieran perdiendo cohesión, y fuesen arrastrados por las aguas torrenciales, dando lugar a este espectáculo donde el tiempo ha cincelado lentamente el barro.


Lo mejor manera de contemplar los aguarales es dejar volar la imaginación para encontrar las caprichosas formas que el tiempo ha ido esculpiendo en la tierra. Luz y sombras nos acompañan en nuestro paseo y que no dejan de engañar a nuestros ojos, lo que de lejos  parece un tosco torreón al acercarnos van apareciendo las magnificas torres de una catedral barroca.

Alzo la mirada y veo los altivos picos del pirineo recortados en el cielo azul, al bajar la mirada  aparece toda una ciudad de barro donde buscar los pequeños duendes que un día la habitaron, y que hoy creo verlos ocultándose entre sus calles.

El tiempo, lento en esculpir la tierra, corre veloz mientras admiro los aguarales. El rebaño que se oía a lo lejos ahora pasa camino del aprisco, pronto anochecerá. Hace frío, es hora de despedirme en silencio de los duendes de los aguarales.

Manuel Bernal

Panorámica de los Aguarales

Panorámica de los Aguarales 1

 

Sábado, 13 de marzo, varios compañeros de Asafona decidimos ir a conocer un poco mejor a los Monegros y la Ruta de Jubierre y sus Tozales nos parece un lugar interesante.  El topónimo de Jubierre procede de una antigua población situada en lo que hoy sería la actual ermita de San Miguel.  Pertenece al término municipal de Castejón de Monegros, pero hemos decidido ir por Sariñena.  A unos 6 kilómetros de la capital monegrina en dirección a Fraga tenemos un cartel que nos indica el camino a Jubierre.  La pista que nos conduce atraviesa numerosas explotaciones agrícolas de regadío.


 

El sábado pasado, 1 de mayo, organizó Asafona una salida a Pina, concretamente a Valdeabellera, donde guiados por Javier Blasco Zumeta pudimos contemplar la flora gipsófila, amante de los yesos. El recorrido se realizó entre los cerros de yesos tan característicos de los Monegros junto a campos de cultivo lo que aumentó la variedad florística. El día no presentaba bien, cielo cubierto con amenaza de lluvia y el cierzo que se levantó a media mañana.

Valdeabellera

Javier, experto conocedor de los Monegros, nos fue señalando las especies de flora más características del lugar como la Krascheninnikovia ceratoides, arbusto ceniciento que florece casi en otoño. Esta quenopodiácea se trata de una especie rara en la Península Ibérica, distribuida en dos localidades de la Depresión del Ebro –Pina y Osera-, en los alrededores de Zaragoza y Alfambra en Teruel.  En 2007 se descubrió una población en Granada.  A nivel mundial se distribuye por las estepas de Asia hasta el este de Europa, Oriente Próximo y Egipto. Especie relicta que se extendió rápidamente cuando se unió África y Europa por la desecación del Mediterráneo y que ha permanecido en las zonas más áridas al mejorar las condiciones climáticas. En Aragón está catalogada como vulnerable y cuenta con un plan de recuperación.


Krascheninnikovia ceratoides



 

Un paseo entre yesos.

Os propongo un recorrido interesante cruzando los montes de Alfajarín de sur a norte, donde  descubriremos un paisaje duro y, tal vez por ello, hermoso. Durante nuestro recorrido conoceremos tanto la flora gipsófila de la subida al Primoral, como la flora halófila que se asienta en las escasas zonas húmedas. El recorrido lo podemos hacer en cualquier época del año; no obstante, el mejor tiempo para realizarlo es durante los meses de mayo o junio, cuando más especies vegetales están en flor y el sol no castiga todavía con toda su crudeza.


Cabezo del Primoral

Los alrededores de Alfajarín son la zona más árida de los Monegros, con una pluviometría que supera en poco los 300 litros/año y que se produce principalmente en primavera y otoño.  A esta escasez de agua se añade la irregularidad de las precipitaciones, con largos períodos de sequía que se pueden prolongar incluso durante años.

 


Fiestas y Tradiciones

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